Cuando bajan las temperaturas en ciudades como Vitoria, mantener el hogar cálido y confortable sin disparar el consumo energético se convierte en un auténtico reto. La climatización doméstica no solo influye en nuestro bienestar diario, sino también en la eficiencia y sostenibilidad de nuestro hogar.
En este artículo te contamos cuál es la temperatura ideal en casa durante el invierno, cómo mantenerla sin derrochar energía y qué sistemas de calefacción eficiente pueden ayudarte a lograrlo.
Contents
¿Cuál es la temperatura ideal en casa durante el invierno?
Según el Instituto para la Diversificación y Ahorro de la Energía (IDAE), la temperatura ideal de confort en invierno se sitúa entre 19 °C y 21 °C durante el día, y entre 15 °C y 17 °C por la noche o cuando la vivienda está desocupada.
Mantenerte dentro de ese rango te permitirá sentirte cómodo sin gastar de más. Por cada grado que subes el termostato, el consumo energético aumenta aproximadamente un 7 %, lo que puede notarse mucho en la factura a final de mes.
Un pequeño ajuste, un gran ahorro
- Si normalmente pones la calefacción a 23 °C, bajarla a 21 °C podría suponer un ahorro energético del 10–14 % sin perder confort.
- Programar el encendido de la calefacción media hora antes de levantarte o llegar a casa puede sustituir la costumbre de dejarla encendida todo el día.
Aísla bien tu vivienda
Las pérdidas de calor por ventanas, paredes o suelos mal aislados pueden suponer hasta un 30 % del consumo total. Si tu vivienda es antigua, valorar la instalación de ventanas con doble acristalamiento o burletes puede marcar la diferencia.
Consejo: cierra persianas y cortinas durante la noche y ábrelas durante el día para aprovechar el calor solar.
2. Ventila lo justo y a la hora adecuada
En invierno, bastan 10 minutos de ventilación diaria para renovar el aire sin enfriar en exceso la casa. Lo ideal es hacerlo por la mañana, cuando el aire exterior es más seco y frío, y luego volver a cerrar rápidamente.
3. Revisa el estado de tus radiadores o sistema
El mantenimiento preventivo es clave para una calefacción eficiente. Purga los radiadores una vez al año, asegúrate de que no haya aire acumulado y revisa la presión de la caldera. Un sistema limpio y en buen estado consume menos y calienta mejor.